Cómo configurar una VPN en el iPhone y qué usos podemos darle

Las redes VPN tienen usos bastante diversos. En el fondo se centran en establecer una conexión segura y cifrada con un servidor determinado, de ahí su nombre Red Privada Virtual (por sus siglas en inglés), algo que ha demostrado tener aplicaciones de lo más interesantes. Veamos, pues, cómo configurar una VPN en nuestro iPhone.

Una VPN, Virtual Private Network o Red Privada Virtual, es, como su nombre indica, una red privada, es decir que solo pueden utilizar aquellas personas que deben tener acceso, pero cuya naturaleza es virtual. Esto significa que no hablamos de un cable físico, sino de una red que se apoya en el internet abierto, pero que, por su naturaleza, es inaccesible a extraños.

Gracias a eso, el principal uso de las redes VPN es usarlas para acceder a redes institucionales a distancia. Ya necesitemos conectarnos con la red de la empresa, del despacho, de la universidad o de casi cualquier institución, una VPN nos permite hacerlo de forma segura. Para el resto de la red, la física que recorre los pasillos del edificio al que nos estemos conectando, apareceremos como si acabamos de enchufar el cable de red desde nuestro despacho o aula.

Esto significa que podremos acceder a recursos compartidos, a los diferentes servidores y a todo lo necesario para desempeñar nuestra labor del mismo modo que si estuviéramos físicamente en el edificio. Configurar una red de estas características en nuestro iPhone es muy fácil, los pasos a seguir son los siguientes:

Una vez configurada podremos conectarnos o desconectarnos de la red virtual siempre que queramos y de forma muy fácil, sin tener que eliminar el perfil VPN que acabamos de configurar. Para ello simplemente activaremos o desactivaremos el interruptor que aparece dentro de Ajustes > VPN. Fijémonos en que, siempre que la red esté en uso, al desplegar el Control Center veremos aparecer el icono VPN junto a nuestra conexión, con lo que podremos comprobar que, efectivamente, estamos conectados.

Otro uso de esta clase de redes es el de proteger nuestra actividad online, algo similar a lo que ofrece Private Relay de Apple. En este caso contratamos los servicios de una empresa específica que se dedica justamente a eso. La idea es que, a través de una app, que gestiona de forma automática esta conexión que acabamos de ver, podemos conectarnos a los servidores para navegar sin que nadie, salvo nuestro proveedor VPN, pueda ver qué visitamos. Aquí será importante que confirmemos que el proveedor del servicio de VPN comercial es de confianza y que no vende nuestros datos a terceros. Idealmente que ni siquiera los retiene.

Tal como podemos ver, los usos de una conexión VPN son varios y, aunque diversos, todos se apoyan en la naturaleza privada y segura de esta clase de redes. Una seguridad que se apoya en el cifrado para poder mantener nuestra privacidad tanto durante la navegación como cuando accedemos a información confidencial de nuestra empresa, por poner un ejemplo. Una red muy bien integrada en nuestros iPhone y iPad, y que podemos configurar y utilizar de forma muy simple.

Imagen | Franck